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Para ver de cerca y acunarlos

  • Categoría de la entrada:Literatura
  • Tiempo de lectura:4 minutos de lectura

Tengo 83 años y hace 40 años que escribo. No es tanta producción…” dice Canela. Y sus palabras son sinceras y su alegría, inmensa cuando conversamos de cada libro. Acá algunos de los favoritos.

  • La hoguera. Me encanta porque por primera vez en un libro para niños y jóvenes me pusieron mi nombre completo. Tardé 10 años en escribirlo. Y es una joya: lo digo por las ilustraciones de Christian Montenegro. Tiene que ver con la Inquisición y con las mujeres. Es un libro que quiero mucho.   
  •  La botellita que aprendió a leer. Conocí un pueblo emplazado en una fuente de agua, en un brote natural de agua, y me puse a pensar en la historia de la botellita. Muchos dicen que es un libro sobre el cuidado del ecosistema. Pero no lo pensé así, esa fue una lectura que vino después.
  • La batalla de las voces, de La Brujita de papel). Es acerca de los padres que se pelean, ¡y con espadas! Es un libro filoso. Tiene resistencia de parte de los maestros, porque el tema es delicado, aparecen los problemas que traen los chicos. Y hay que escuchar.   
  • Me gusta mucho Nariz roja, nariz verde. Es de Pan flauta. Este cuento habla de la vergüenza, cuando te da vergüenza el oficio de tu padre. El padre es payaso, y al hijo no le gusta. Pero un día el padre se enferma y el hijo tiene que hacer algo para sostener la familia. Y ahí todo cambia.  
  • El geño de la tinta negra, de La Brujita de papel. Por supuesto que está mal escrito a propósito. Porque es sobre un niño que le tiene pánico a la escritura. Está como bloqueado, repite el grado, era la época en que se repetía, y aparece un genio, que sale de los agujeritos del tintero y pasan muchas cosas.
  • Y Editorial Nazhira acaba de publicar una novela que era un cuento, que trata de un abuelo que le trae al nieto un fantasma en una lata. Fantasma en lata, se llama. El chico abre la lata, ve al fantasma, se asusta y el fantasma se va. Pero después hay una tormenta, entonces se asusta el fantasma y vuelve…
  • Y también está La silla de imaginar, de Editorial Comunicarte. Y este libro tiene su propia historia: cuando el ilustrador, que es Daniel Roldán, fue a Bratislava, a una residencia de artistas, me pidió un cuento para ilustrar. Y yo tenía cuento sin terminar, así que le dije: “Vení a mi casa, y resolvemos el final”. Y así fue y es un libro precioso. Y después le pedí a la editora. Que hiciera pintar sillitas de imaginar por distintos ilustradores. Y es un éxito total, porque va a la escuela con los libros y las sillitas pintadas por Daniel Roldán, por Isol, y otros artistas.   
  • Y estoy encantada con Pasajeros de Babel, (Ed. Barnacle) que es un libro de poesía. Después de editar Poesía Reunida, en Ediciones en Danza, me di cuenta que tenía unos veinte poemas que habían quedado afuera, y sumé algunos más y salió Pasajeros de Babel. Que tiene haikus traducidos al japonés, prque cuando estuve en japón escribí muchos haikus. Y también tiene poemas más íntimos.

Y además artista plástica

Me cuenta que hizo una exposición de bordados en el Museo Quinquela Martín, hace unos años. Que bordó sobre unas reproducciones de las estampas de las cuevas de Altamira, con hilos de plata, con piedras, con engarces de metal. Me muestra fotos: son obras bellísimas. Me cuenta también que tiene unos cuentos escritos sobre esas ilustraciones, que estuvo haciendo una residencia de artista plática en Altamira y que hizo esos bordados y otras obras. Y que está armando un libro, que seguramente no le van a publicar.

Y ciudadana destacada en su Patria

También me muestra la foto de la medalla que le dieron en Italia, sus compatriotas de Vicenza, que es su ciudad. Que se la dieron en esa ceremonia por ser ciudadana destacada en algún lugar del exilio, porque muchos de su país se han exiliado y han hecho muchas cosas por todo el mundo. “E dóro, signora”, me dijo el italiano cuando me la dio. “Mirá que hermosa”. Miro. Es hermosa.

Mamá de cuatro, abuela de diez

Me cuenta que su marido escribía poesía, que quieren publicar para la familia sus poemas, que en su noviazgo se escribieron muchas cartas. “Si me animo a ver esas cartas”, dice. ¿Querés otro café? Sigue invitando Canela. La charla podría ser infinita y siempre deliciosa.