Tiene más de 20 libros publicados para chicas y chicos, – ciencia ficción, cuentos de hadas, aventuras urbanas y más-y sigue escribiendo, traduciendo e inventando nuevas historias. Sebastián Vargas es un autor prolífico, diverso y super original de la literatura infantil y juvenil. Escribió ciencia ficción, recreó al clásico La bella durmiente, reescribió las sagas nórdicas y está a punto de publicar una novela juvenil que se las trae. Sebastián, además, es un lector apasionado que recomienda libros y modos de entrar en el universo lector a jóvenes intrépidos. Una nota – brújula, para leer y seguir leyendo.
Por Gabriela Baby
Me gustaría empezar la entrevista por un libro tuyo trata de unos extraterrestres que arreglan zapatos, pero no tienen pies; y juntan monedas porque no saben usar el dinero… ¿cómo se te ocurrió la historia de Son tumikes?
Es un relato sobre migraciones, porque siempre me interesó el tema, pero en vez de enfocarlo sobre migrantes humanos, lo enfoqué como migrantes de otro planeta, migrantes espaciales.
La historia cuenta como llegan a la tierra unos tumikes, que no son turistas y no tienen mucho para aportar al planeta. El libro cuenta como los reciben los humanos. Es una historia muy breve. Muy melancólica. Para nada optimista, bastante triste.
Los lectores y lectoras sin embargo no lo ven triste…
A los lectores niños les gusta mucho el libro, pero lo leen de una forma distinta a como lo leemos los adultos. Eso pasa en casi todos los libros, pero acá pasa de una manera muy notable, porque casi todos los adultos que leen esta historia la consideran muy triste. En cambio, los chicos la leen distinto. No es triste para ellos.
Y es una historia compleja: tiene neologismos, una narradora cuyo nombre desconocemos, que es madre de un niño (o niña, no hay definición de género) que tiene una condición similar al autismo. Y lo leen chicos de 9 años y les encanta. Ellos ven una historia alegre. Donde los adultos vemos un genocidio ellos no lo ven, consideran que los tumikes están bien, que llegaron a un continente helado y que de ahí van a hacer otras cosas… y de alguna forma van a volver a su planeta. Me piden Tumikes Dos.
Definir si una historia es para chicos o para grandes parece un asunto complicado para un autor…

Es que definir qué es para chicos o para grandes no es el punto de vista que a mí me sirve para contar historias. Cuando me pongo a escribir, trabajo sobre una historia que quiero contar y busco la forma de contarla, de la mejor manera posible. Y le dedico mucho tiempo y esfuerzo. Pero no estoy pensando en qué edad va a tener el lector que eventualmente va a leer eso. Yo cuento la historia y después son las o los editoras/es quienes aconsejan publicar el libro para una edad, lo ubican en una colección, recomiendan. En el caso de Son Tumikes, la editora, Cecilia Repetto, lo recomendó para a partir de 9 años.
Sin embargo, hay un lector implícito en los textos al que cada texto se dirige… un lector al que le interesan algunos temas o que tiene cierta sensibilidad o preocupación o lenguaje…
Desde mi punto de vista todo lo que escribo lo debería poder leer un lector más o menos sensible con ganas de leer una historia… pero qué edad tiene es algo que no me preocupa…mientras escribo y no puedo decidir una vez que está listo el libro.
¿Entonces la LIJ es un invento del mercado?
Existe la LIJ y existe como un concepto editorial, no como un hecho literario. Lo que define algo como LIJ no es algo que está dentro de la historia o como está contada o los recursos que usa, no hay nada literario en esa definición, sino que es una definición editorial. Lo que se publica para chicos y jóvenes es parte de la LIJ, lo que no se publica para chicos y jóvenes, no es parte de eso. No es una cuestión literaria…
Pero lo que vos escribís entra en la LIJ
Mis primeros libros se publicaron como LIJ y publiqué un montón de libros en esa franja. Se me considera un escritor de libros de literatura infantil y juvenil, y a mí me encanta. Porque eso permite que las historias que escribo las lean chicos y jóvenes. En general, los libros publicados para adultos no llegan a chicos y jóvenes. En cambio, si salen para chicos y jóvenes, llegan a los adultos. A todos mis libros para chicos los leen adultos, pero al revés es más difícil…
Dormir de 100 maneras diferentes
Reeditado con una bella tapa, vuelve a circular este enigmático libro: Y dormirás cien años ¿Cómo nació esta propuesta que combina versiones diversas de la bella
Y dormirás cien años se publicó hace muchos años en una colección juvenil y ahora La gran Nilson volvió a publicarlo para todo público, es decir, no tiene ninguna indicación de lectores esperados… es para todos, todas. Y se basa en “La bella durmiente”, que es mi cuento clásico favorito, por eso lo elegí. Se trata de 100 microrrelatos y empezó como un experimento, un juego de escritura. Muchas veces me gusta hacer eso de experimentar.
¿Cómo fue el experimento?
La idea, un poco rara, un poco loca, era ver si acumulando versiones de las diferentes escenas o motivos de la bella durmiente salía algo así como una novela. Esta era la premisa. Te cuento que varios de mis libros empezaron así, a partir de ideas pequeñas y extrañas que pueden dar algún resultado o no. Y esta historia empezó con esta pregunta: ¿se podría escribir una novela que en realidad fuera como la acumulación de versiones de una historia que conocemos todos? No tenía una respuesta para eso. Y lo escribí. Y el resultado no fue una novela, pero es un libro raro.

Nada original en el argumento, además…
Me pareció que un buen punto de partida para este experimento era contar un cuento de hadas, porque son historias que forman parte de nosotros, que todos conocemos incluso si nunca las leímos. No hace falta haber leído los cuentos de Andersen o las versiones de Grimm o de Perrault para conocer los cuentos de hadas. Los conocemos socialmente, es parte de nuestra cultura. Y a partir de ellos se pueden hacer variaciones.
Y en vez de novela resultó ser una serie de microrrelatos…
Así es. No volví a contar la historia completa de la bella durmiente, sino que me limité a contar lo que cambia. Y el resultado son narraciones pequeñitas, microrrelatos. Que cada quien puede combinar como quiere.
Hay varias versiones que se van cruzando…
Sí. Lo que hice fue dividir el cuento en diez motivos: la maldición, la zarza, el pinchazo en el dedo, el beso, dormir durante 100 años, el príncipe, las hadas, etc. Y empecé a acumular versiones de cada uno de esos motivos. Hasta llegar a 10 de cada una. Y puse 10 capítulos: 10 versiones de cada motivo = 100 microcuentos.
Que tienen una numeración que propone una combinatoria
Hay una numeración, que no es lineal porque no hay un orden necesario y preciso para leer esta obra: se puede leer en cualquier orden. Todas las combinaciones valen. Es un juego.
Y además tiene renglones con pocas palabras y mucho espacio para que el lector complete… ¿el lector escribe?
Sí: en este libro hace explicito que está presente en todos los libros de ficción literaria. El lector completa el libro al leer completa los sentidos. Ata cabos, completa, imagina. Lo que pasa antes, lo que pasa después. Eso ocurre en cualquier novela. Lo que hice acá fue hacerlo explicito.
Amor sin favoritismos: “De mis libros no tengo ninguno favorito: los quiero a todos un poquito”
El lector en vivo y en directo
Y ¿qué te cuentan los lectores de tus libros, qué leen cuando leen Y dormirás… o Son tumikes..?
Me encanta visitar escuelas, visito muchas cada año y converso con chicas y chicos que están leyendo libros míos. Con Y dormirás… observé que los lectores se apropiaban con mucha facilidad del libro. Y escribían sus versiones, y seleccionaban algunos de los textos para hacer una obra de teatro… o continuaban alguna versión a su manera. Se multiplican las versiones…
Y con Son tumikes noté que a los pibes los divierten esos personajes, lo que van viviendo en el cuento, las palabras raras o nuevas, además de las ilustraciones, claro, todo el libro les resulta gracioso.
Se dice que los chicos no leen. Se dice también que leen un montón. ¿Cómo formar lectoras y lectores en la era de la desatención?
Hay que formar a los lectores. Es más fácil construir un lector si das de leer, si hay un mediador al que le gusta leer, y si comparte sus libros, sus lecturas, con otras personas, a partir del entusiasmo, funciona. Contagiar entusiasmo, esa es la clave. También hay que tener en cuenta que los pibes de hoy … son pibes diferentes de los de hace 10 años, con lecturas que suelen ser más fragmentadas. Yo me formé como lector hace cuarenta y pico de años leyendo historias mucho más largas de las que se leen actualmente.Digamos quecambió el modo de leer… Aún así, el libro objeto como herramienta tecnológica, en algunos aspectos no fue superado por otra herramienta tecnológica. Y la novela, como forma de contar una historia, que fue cambiando y sigue cambiando, todavía tampoco fue superada. Hay otras variantes… pero son esas mismas formas: el cuento, el poema, la novela… no es que quedaron perimidas, sino que se van acomodando y buscando variantes, como la bella durmiente.

Nació en Buenos Aires y es profesor de Castellano, Literatura y Latín, recibido en el profesorado Joaquín V. González de la ciudad de Buenos Aires.
Sus novelas y cuentos tuvieron muchos premios y reconocimientos. En 2011 escribió, junto a Patricio Killian, una novela de vikingos, que quedó finalista del premio El Barco de Vapor (Argentina) y fue publicada con el título Vikingos en la Tierra Verde. En 2012 recibió el premio El Barco de Vapor por un libro doble: Tres espejos – Luna y Tres espejos – Espada (publicado en la Argentina y luego también en España, Colombia, Chile, México, Estados Unidos y Canadá). En 2018 volvió a ganar el premio Barco de Vapor con la novela Piratas. En 2019, el libro Y dormirás cien años obtuvo el Gran Premio Alija, al mejor libro para niños y jóvenes de la Argentina, y en 2021 fué elegido, en representación de la Argentina, para integrar la Lista de Honor de IBBY. En 2020, la novela Yuelán obtuvo en España el premio internacional Ala Delta, de editorial Edelvives.

