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El cuento del tío. Anti especismo para chicas y chicos

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  • Categoría de la entrada:Literatura / Medio Ambiente
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Malena Blanco es la fundadora de Voicot, un movimiento de artivismo por el derecho de los animales, y también es autora de cuentos para chicas y chicos. En «La granja de mi tío» cruza sus dos grandes pasiones: la defensa de la vida animal y la narrativa para las infancias. En tapa dura, gran formato y a todo color, La granja de mi tío cuenta la visita de un niño a una granja en donde los chanchitos, las vacas y las gallinas no parecen gozar de alegría y salud. Al contrario: algo no funciona del todo bien y esto se nota en sus plumas, picos y mugidos. Aventura ilustrada en clave libro álbum para entrar a un tema complejo: el maltrato animal. Lectoras y lectores tendrán la última palabra.

Por Gabriela Baby

“Mi motor vital es el activismo. Siento el derecho moral de comunicar y de usar las herramientas que tengo para intentar construir otra cosa, otro mundo”, dice Malena Blanco desde su estudio, en un primer piso de generosas ventanas rodeadas de árboles. “Este mundo es muy cruel y hay una urgencia real que me moviliza constantemente”. Malena es publicista, directora de cine documental y la fundadora y motor vital de Voicot, un movimiento artístico que lucha por la liberación animal.Desde este lugar militante, junto con el ilustrador Roger Olmos, acaba de publicar La granja del tío. Conversamos con ella sobre este lanzamiento.

¿Por qué escribiste este libro?
En este presente, me siento abrumada por todo lo que está pasando, abrumada por este gobierno, abrumada por ver al mundo irse hacia un lugar tan oscuro, abrumada con la gente de mi alrededor que la veo peor, y entonces tuve ganas de volver a escribir cuentos para chicas y chicos. Venía con mucha tristeza, y me era difícil sostenerme a mí. Entonces dije: okey, tengo que volver a la raíz, ver qué me gustaría hacer y volví a la LIJ, para promover esta causa, la del anti especismo, que no tiene nada de ganancia, pero que es importante seguir sosteniendo.  

¿No tiene nada de ganancia? ¿Es una causa perdida?
Salvamos a algunos animales, sí, pero en realidad cada día se matan más animales que el día anterior. Y no hay libros que hablen de la explotación animal para niñxs. Es algo necesario.

Cuando hablamos de veganismo, hablamos de una utopía… ¿o no? Quiero decir, en este lugar del mundo donde tenemos una fuerte tradición carnívora, desde El Matadero de Echeverría hasta el asadito del domingo… el veganismo va bastante a contrapelo de nuestra cultura.
Si, justamente, yo digo que el veganismo no existe. Es una utopía, sin duda. Pero, como dice Fernando Birri, que cita Eduardo Galeano: “la utopía está en el horizonte, das dos pasos y la utopía se aleja tres, das cuatro, la utopía da cinco… siempre se aleja. Entonces, para qué sirve la utopía, para que podamos caminar”. Y el veganismo es un lugar hacia donde ir. Es un movimiento de minorías: la cosa está en la resistencia. Yo no creo que vaya a cambiar el mundo, pero sí el mío: la forma en la que lo veo y la forma en que lo habito. Me siento moralmente responsable de mis acciones, sería incoherente no caminar hacia el veganismo. Ese lugar de llegada es también un lugar en movimiento, porque, aunque acá tenemos grandes titulares como “El país de la carne” y demás, el mundo es un lugar muy injusto, muy cruel, donde cada vez las minorías tienen más poder, más dinero, controlan todo, hay más hambre, guerra. Por eso crearme un mundo, aunque sea imaginario y utópico en donde por lo menos mi accionar coincida con lo que yo pienso me parece la única posibilidad para sostenerme. Digo: la única posibilidad de sostenerme en este plano es haciendo de mi mundo el mundo que yo quiero…

Del lado del lector, el libro se dirige a lectorxs de entre 8 y 100 años, ¿verdad? ¿Qué ideas supones que puede tener una chica o un chico acerca de comer o no comer animales?
Por supuesto que es un libro para chicos, pero nos interesa que llegue a todas las edades. Cuando lo escribí me acordaba de mis inicios, quiero decir, la escritura de este libro me hizo acordar al momento en que me enteré que comía animales. Porque inmediatamente dejé de comerlos, me fue muy fácil. Y después, de más grande entendí que también la leche y los huevos tienen relación con la explotación animal, entonces entendí como que, como dice Chomsky, “Nosotros no vivimos en el sistema, sino que el sistema vive en nosotros”.
Siempre escribo desde esa niña, es algo más natural para mí, es un lugar de amparo. Y vuelvo a la literatura infantil, me encanta el libro álbum, en donde el ilustrador y el escritor cuentan la historia. El relato se produce más allá de eso que se ve y que se lee: es un tercer lugar, un tercer elemento.

Interesante ver el uso de los animales en la literatura infantil: desde las fábulas (didácticas) de Esopo, hasta La granja del tío… 
El mundo infantil está plagado de animales: desde los dibujos animados, pasando por las mascotas, y los cuentos en la granja, claro. Pero acá la granja no es un lugar feliz. Los animales la pasan mal. Hay tristeza. Hay una crueldad que los pone como destinatarios de prácticas horrorosas. Hay sufrimiento. Y una naturalización del sufrimiento. Pero en realidad, no hay manera de matar a alguien si no es a partir del sufrimiento y de sentirse superior al otro, que es el antropocentrismo. Somos partícipes de un horror espantoso, muchas veces sin saber que lo somos.

La granja del tío tiene algo del cuento del tío: el niño ha sido engañado…
Sí. Porque para que seamos parte del horror hay engaño. Nos engañan desde chicos. Es infantil pensar que no hay sufrimiento en los animales que mueren para que los humanos los coman. Hay gente grande que no sabe que somos animales. Y piensan que la leche viene de no sé dónde, de algún lugar misterioso… no sabe o no quiere saber que se trata de un mamífero que se insemina artificialmente para que produzca leche … que hay mucho maltrato de hembras, sobre todo, de vacas y gallinas, para que fabriquen leche y huevos. Hay mucha desinformación porque si nos informamos la realidad se torna insoportable. Estamos insensibilizados ante el horror de la matanza de animales.  


AQUELLOS ANIMALES TRISTES

¿Cómo fue el trabajo con el ilustrador?  
Siempre me gustó el estilo de Roger. Él había hecho unos libros infantiles para FADA una organización anti especista de España. Me encanta que no usa la IA, pinta él, hace a mano, y tiene esa mirada de niño muy potente. Así que le escribí por Instagram, le comenté del proyecto, me dijo mándame el texto, le mandé, y fue muy fácil, muy orgánico. Son esas cosas que tenían que ser. Yo trabajo mucho con la confianza. Me gusta trabajar con confianza. Le dije: sentite libre y hagamosló juntos.

Y aparecieron estos animales tristes…
Eso fue fantástico porque como él es anti especista, yo no tuve que decirle cosas que quizá a una persona que no está empapada del tema hubiera tenido que advertirle. Con Roger tenemos la misma línea de pensamiento. La idea del texto es que el niñe cuenta su visita a la granja. Cuenta lo que ve. Con ingenuidad. Con su inocencia. Feliz de ir a la granja del tío… Y la mirada del ilustrador tiene una carga de realidad, de la realidad de este maltrato.

Y eso le da un tono siniestro: lo cotidiano y familiar se torna ominoso…
Totalmente. Incluso el final, con esa madre que es un referente ajeno a la historia, porque no quiere participar de eso, esa madre acoge al niñe.    

¿Tenes alguna idea de la recepción? ¿Comentarios o devoluciones de lectorxs?
Todas las devoluciones son de tristeza. Me generó tristeza, es la devolución más frecuente. Hay mucho adulto leyendo el libro, que también era mi intención. Porque desde la dedicatoria (“A todos los animales que no conocerán la libertad”) hasta el texto de contratapa, lo que cuenta el libro es doloroso. Y las ilustraciones invitan a descubrir lo que el texto no está diciendo, no puede decir, porque no hay palabras para contar ese dolor. Las ilustraciones invitan a quedarse en la lectura.  Lamentablemente es todo real.

El libro también funciona como una punta para seguir investigando, ¿te parece que podría entrar a las escuelas?
Me parece muy necesario que llegue esta información en determinadas etapas de la vida. Por supuesto que podrían tomarlo maestras y profes y trabajarlo en clase. Porque la lectura funciona como el caballo de Troya: pones una idea, una frase, un dibujo, algo que conmueva, una palabra y algo florecerá. Creo que podemos plantar semillas, no con el objetivo de cambiar el mundo, es muy infantil pensar de esta forma, pero intentarlo: caminar hacia esa utopía. Sin parar.

NADA DE CARNE

¿Hay quienes practican el veganismo en comunidad?
Hay de todo. Hay quienes propenden al bienestar de las gallinas, por ejemplo, proponen jaulas más grandes, mejor trato, quiero decir: no abolir el consumo de huevos y pollos, sino tratar mejor a esos animales. Yo soy abolicionista. No digo “maten un poco menos”, sino que estoy en contra del consumo de animales. 

¿El veganismo se trata solamente de alimentación o involucra otras prácticas?
Para mí el veganismo no es solo lo que comes. Es la forma en la que se ve todo. Correrte del antropocentrismo, y correrte del lugar de pensar que tu vida vale más que la de cualquier animal. Que el animal es otro. Entonces no solo tiene que ver con la alimentación, sino también en cómo te vinculas con otro, la pareja que elegís, la carrera que elegís, lo que te alimenta en un sentido más amplio. Es absurdo pensar que no podemos vivir sin comer animales. Y está bien cuestionarse y observar que hay una cultura y un sistema que nos lo impone.  

¿De qué se trata Voicot?
Desde Voicot realizamos marchas, murales, acciones artísticas y de denuncia. Con la organización he realizado investigaciones muy duras en mataderos y centros de explotación animal. Aunque no quiero ver morir animales delante de mí ni ver cómo son asesinados, entiendo que estas investigaciones son fundamentales para que la gente se entere de cómo se transforma a un animal en comida. Además de la causa antiespecista, nuestro trabajo abarca otras realidades urgentes como el terricidio y la violencia contra las mujeres. Y ahora desde Voicot estamos promoviendo la difusión del libro. No quisimos darlo a ninguna editorial ni distribuidora, porque nos parece abusivo el trato comercial. El libro se consigue a través de nuestra página.
La presentación de La granja del tío será el 27 de noviembre en la Cantina Vegana (Moreno 1400, CABA) a las 18 hs


Planeta Malena Blanco
Malena Blanco es publicista, fotógrafa y activista por los derechos animales. Cofundadora de Voicot, un movimiento artístico que lucha por la liberación animal, ha destacado por su creatividad y compromiso en la defensa de los derechos de los animales y la promoción de un cambio cultural hacia un mundo más ético.Ha escrito Carroñeros (Planeta), una investigación sobre la matanza de animales para la industria de la alimentación, y varios libros infantiles: La laguna de mi mundo, Nada más lindo, La flor más roja y Pedazo de nube (todos publicados por Emecé), que promueven el respeto por la naturaleza y los seres vivos. En el mundo audiovisual, fue asistente del cineasta Raúl Perrone y dirigió el documental Somos y seremos mar, en el que acompañó al movimiento de mujeres y diversidades indígenas en una caminata contra el terricidio. También es la realizadora de Amor y Kaos, un documental que denuncia las prácticas crueles de la industria ganadera.