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Viaje al planeta Ian Falconer

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¿Quién es Olivia? Si en casa hay niñes de entre 0 y 8 años, excusa más que suficiente para ir a buscar a la librería a Olivia (edita FCE, hay varias aventuras y valen la pena ¡todas!). De vuelta en casa con los libros, se sugiere ponerlos en la mesita de luz y leer uno cada noche. Cuando se acabe la pila, la vuelve a empezar. De arriba para abajo o de abajo para arriba: garantía de felicidad. Nota: si no hay niñe de entre 0 y 8 años en casa, realizar el mismo procedimiento, pero sin excusas. Olivia es muy genial.

Por Gabriela Baby

Suele vérsela al pasar por librerías, sector infantil, libros álbum, es decir, esos que cuentan en imágenes y (poco) texto aventuras diversas, especiales para el ojo lector perspicaz y con ganas de más. ¿Quién es esta chanchita que suele lucir calzas rayadas en blanco y negro o pequeños y sexis vestiditos rojos?

Olivia es una creación de Ian Falconer, un artista neoyorquino que nació en 1959 y es pintor e ilustrador, conocido por sus diseños de escenografía y vestuario para el New York City Ballet, la Ópera de San Francisco y el Covent Garden. Ian Falconer también suele ilustrar las tapas del New Yorker, lo que lo pone en el podio de los grandes. 

Como el mundo de la danza y la pintura le es cercano a su autor, a Olivia– hermana mayor de un chanchito que se llama Ian – no le cuesta andar entre la obra de Degas, por ejemplo, o de Pollock. O aventurarse en otras esferas del arte, y hacer de las suyas, claro.  

La familia de Olivia tiene una mamá, un papá, un gato, un hermanito. El paisaje que propone Falconer es austero y minimalista. El artista hace un uso muy  puntual y efectivo del color (solamente un pequeño detalle rojo en las ilustraciones resueltas con grises) y un trazo elegante y original. Las páginas pasan de la ilustración a pleno a la historieta sin viñetas, para volver a estampas netas en la que los personajes pueden expresar emociones complejas a partir de pocos y precisos rasgos. Un lujo. 

Todo el día

Y entre tanto arte, Olivia: una niña-chanchita juguetona, inquieta, curiosa, creativa, definitivamente ¡agotadora!   Su mamá la adora y ejerce la paciencia en partes iguales, siempre al límite, claro.

Y Olivia no para. 

Se despierta cada mañana y juega con el gato (lo marea bastante) y después va a lavarse los dientes y vuelve al gato: lo marea para el otro lado. Entonces es el turno de Ian, el hermanito. Se pelean un poco, y todo sigue. Olivia va al museo, y al volver a casa se siente artista y…mejor no preguntar qué pasó con la pared del living. Y a la noche quiere que le cuenten un cuento. Y después, otro más. Y otro. Y entonces hay que negociar, porque el día (como todos los días) ha sido feliz, es decir, agotador.

Y en Nochebuena ¡cuánta emoción!  Olivia tiene tantas cosas que hacer: poner el árbol y decorarlo, ayudar a su mamá a preparar la cena, envolver los regalos, cantar villancicos. Así, por más agotada que esté, Olivia no puede descansar pues hay algo que le preocupa y la mantiene inquieta: ¿A qué hora llega Papá Noel?

Por supuesto, que el temita de las princesas no le es indiferente, pero Olivia no quiere ser una princesa y dice tener una “crisis de identidad”. No comprende por qué todas las demás se disfrazan con falditas brillosas, varitas mágicas y coronas. Cuestiona, además, que siempre quisieran ser princesas rosas. ¿Por qué?

Y cuando vuelve a clases y le toca contar a sus compañeros qué hizo durante las vacaciones y cuenta del día que fueron al circo con su mamá y su hermano Ian.  Cada número del circo es en una fabulosa aventura, donde la cerdita pone a prueba todas sus capacidades, especialmente su imaginación.

Otra noche de fiesta, la mamá de Olivia le dice que se prepare porque irán a ver los juegos artificiales. Entonces, loca de entusiasmo, Olivia exclama que además podrán oír a la banda musical. Su mamá le dice que no, que no cree que haya una banda musical. Entonces Olivia toma la decisión: ella formará su propia banda.  

Un día cualquiera, Olivia se queja porque el color de su ropa de fútbol no le gusta, así que su mamá le hace uno rojo. Cuando está listo, Olivia lo mira, pero lo que descubre es que su mejor juguete ha desaparecido. ¿Dónde está mi juguete?, dice Olivia: “Estaba ahí, sobre la cama. Lo acabo de poner ahí. Lo recuerdo perfectamente. Es mi mejor juguete. ¡Lo necesito! ¡Alguien se llevó mi mejor juguete!”, grita que buscará y buscará hasta descubrir el misterio del juguete perdido.

Olivia ha sido traducida a más de veinte idiomas y hasta tiene una versión en latín. Personaja enamorada de la vida, del placer, de los juegos y del arte: en síntesis, una niña, con su mirada desprejuiciada y una energía imparable. Ideal para el encuentro de cada noche, con chiques o en la lectura personal. No la dejemos pasar. A la librería ya, Olivia (casi no) espera.  


En youtube se pueden encontrar los cortos de animación de Olivia.  

En las librerías:
Fondo de Cultura Económica ha publicado Olivia (2001), Olivia salva el circo (2002), Olivia y el juguete desaparecido (2004), Olivia y su banda (2007), Olivia recibe la Navidad (2008), Olivia y las princesas (2012) y Olivia la espía (2018).

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