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Fútbol, fútbol, fútbol: deporte, pasión, ciencia y todo lo demás

  • Categoría de la entrada:Literatura
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El fútbol en estas tierras es más que un juego: es historia, tradición, pasión. Y también tiene su ciencia: matemática, física y sociología se han encargado de medir tácticas, estrategias, la cancha, la velocidad de cada patada y más. A través de la historia, el fútbol ha sido narrado con diversos soportes, modos y estilos: la radio, la televisión, YouTube. Entonces hay relatores, influencers, comentaristas y, por supuesto, los hinchas (que también tienen su historia). De todo esto, y más, se trata Nuestro fútbol. Historia, ciencia y mística de una pasión, de Alejandro Wall, editado por Iamiqué. Conversamos con el autor acerca de esta pasión de multitudes y de su flamante libro.

Por Gabriela Baby

Desde el título el libro marca un territorio: ¿Nuestro fútbol es un fútbol distinto al fútbol mundial y al fútbol del Mundial?

Creo que, como pasó con muchas cosas, globalización mediante, en este último tiempo el fútbol se estandarizó. Porque se copian métodos, se extraen usos de otros y demás. Pero nuestro fútbol, como yo lo planteo, es un deporte que llega a nuestro país a partir de la inmigración inglesa, junto con las empresas, como el ferrocarril y otras, y toma un tinte especial, particular, algo muy propio. Los trabajadores y los gerentes de las empresas empezaron a jugar al football, así en inglés, primero, pero con el tiempo se le fue dando a ese juego determinadas características. La más particular que surge entonces es “la gambeta”, el pase corto. Lo que se conoció en ese momento como “la nuestra”. Y hoy, cuando miramos y analizamos fútbol – el fútbol de Guardiola, el fútbol de otros países – estamos todo el tiempo a la búsqueda del gambeteador. En esa mirada, desde la Argentina, seguimos cultivando “la nuestra”.

¿Qué otros elementos componen esa marca nacional?

Además de pisada, caño y gambeta, hay otras características que se juegan por afuera de la cancha, que son propias. Un gran componente es la pasión del hincha: las hinchadas que tenemos son muy particulares. Por supuesto, con algunas características que no son para enorgullecerse. “La nuestra” es también el potrero, la pelota de cuero, el número 10, los apodos ingeniosos, los rivales eternos, los clásicos.

A la vez, vemos que nuestro fútbol actualmente está muy intervenido por la ciencia, por las métricas. Hay una matemática del fútbol y una física aplicada. ¿Esto tiende a homogeneizar el modo de jugar a la pelota?

La historia del fútbol está atravesada por los cambios que operaron en toda la sociedad. Cambios tecnológicos y de consumo, formas nuevas. Y este es el recorrido histórico del libro. Por eso hago una historia de la transmisión de los partidos: primero la radio, después la televisión, como gran irrupción, y la repetición de la tele, y ahora la repetición, de la repetición, de la repetición, que es el VAR. La tecnología aplicada a la transmisión de cada partido ha modificado el modo en que vemos fútbol. Cambia incluso hasta lo que denominamos “experiencia del hincha”. Porque cuando ves el VAR en la tele, ves lo que está pasando, pero cuando estás en el estadio de fútbol, no se sabe… son tres, cuatro o cinco o diez minutos que se para el partido mientras alguien está revisando pantallas. Es un agregado de incertidumbre que modifica la experiencia del espectador y el juego.

Las nuevas generaciones, los lectores de tu libro, entonces, ven el fútbol de otra manera a como la ven sus madres y padres.

Muchos chicos, mis hijos, por ejemplo, miran el partido mientras van mirando la reacción de algún youtuber, por ejemplo. Muchas personas van mirando y midiendo el fútbol mientras ocurre el partido. Tanto es así que la FIFA ya anunció que en este Mundial va a mostrar los datos en vivo. Es decir, vamos a ir conociendo ese mapa al mismo tiempo que ocurre.

Será como ver la Matrix. Y habrá que decidir: o vemos la Matrix o vemos el partido…

Sí. Por eso yo marcaba la cuestión del consumo. Y de la difusión. Por eso en Nuestro fútbol lo que vamos viendo y recorriendo es como se organiza “la nuestra” desde la narrativa periodística de la década del 30, en particular de la revista El gráfico, que construye la idea de la gambeta, el potrero, el pibe, el sueño, casi como una narrativa tanguera.

En este sentido, el libro también habla de “llegar”. Y da algunas biografías de personajes del fútbol, que fueron pibes que llegaron: Pablo Aimar, el Pato Fillol y otros. ¿Sigue vigente la idea de “m´hijo el dotor” remixada en “mi hijo el crac”?

Hay algo vigente de ese sueño, sí, que se ve en la gran cantidad de clubes que hay en nuestro país. Y esto es muy bueno. Hay clubes en cada barrio y en cada pueblo, que contribuyen a la formación deportiva y a la construcción de comunidad. Y también en la Argentina tenemos no solo una gran cantidad de futbolistas que damos al mundo, sino también de entrenadores. En Santa Fe, por ejemplo, se han formado entrenadores como Scaloni, Menotti y Bielsa. Y jugadores como Messi o Di María. Y si vos ves la procedencia de cada jugador de la selección de 2022 es super federal. Y esto es lo que vemos cuando esos pibes llegan a jugar a primera, lo que quiere decir que hay muchísimos jugando en cada club, entrenando, formándose.

En tu libro se ve un análisis también científico del fútbol: la matemática que mide probabilidades, la física que describe el movimiento de la pelota, la antropología que analiza características de la hinchada. ¿Cómo fue el trabajo con estos especialistas y científicos?

El libro tiene el aporte de Rodrigo Daskal, que es sociólogo de la UBA, que analiza el valor del juego en la sociedad; Verónica Moreira, que es antropóloga y se dedica al estudio sociocultural del deporte y tiene una muy interesante su mirada sobre lo que pasa en la tribuna; Hernán Grecco, que es físico y analiza los movimientos y efectos que se aplican a la pelota; Guillermo Durán, matemático, que analiza el rompecabezas de los fixtures y Manuel Durán, que es ingeniero y director del Departamento de Data del Real Racing Club de Santander y aporta su mirada sobre estadísticas y algoritmos, algo que tiene mucho peso en el fútbol actual. Y también el aporte de otros especialistas a los que consulté para temas específicos. Y con todos ellos, y el trabajo de las editoras de Iamiqué, yo aprendí un montón. Porque pude ver al fútbol – mi objeto de trabajo desde hace muchísimos años, además de mi pasión de toda la vida – desde otras perspectivas y esto me generó nuevos asombros.

¿Qué nuevos asombros aparecieron para vos? ¿Qué de nuevo pudiste ver en el futbol a partir de estas nuevas perspectivas de análisis?

En esta nueva mirada, me fascinaron dos cosas: una, saber que la pelota tiene una forma que se llama icosaedro truncado. Aun con cambios de materiales, distinto peso, etc. con todo lo que se fue modificando, con la idea del tiento, que te rompía la cabeza, sigue siendo un icosaedro truncado. Un cuerpo de 32 caras… eso me encantó. Un hallazgo.

Y otra cosa que me fascinó es la forma de la cancha. Una belleza. La vi por primera vez como una obra de arte. De hecho, encontré en el diario The Guardian un artículo que describe a la cancha como una obra de arte. Y en Nuestro fútbol nos dedicamos a dar la historia de la cancha, porque no siempre fue como la vemos hoy, y dar sus medidas, el valor de cada línea y cada detalle.  Que se fueron agregando como si fueran pinceladas…

Y también hay espacio en el libro para la primera persona, es decir, para que cuentes tu experiencia como periodista deportivo y como hincha de fútbol…

Sí. Y eso suma. Aunque a veces tiene algo muy primitivo, esto de ser hincha, y eso también me gusta. Porque desde el palco de prensa, tenés una mirada más desde afuera, una mirada más analítica, pero la vibra de la hinchada te permite ver otras cosas del fútbol. Yo subo los escalones que subís hasta llegar a ver la cancha… y te cambia mucho. Es un momento muy vivo, muy pleno. Hace tiempo me hago preguntas sobre mi ser hincha. En mi caso, para pensar el fútbol como fenómeno, como hecho social, me sirve decir que soy de Racing, ser socio de mi club, e ir a la tribuna.

Y escribo bastante desde ese lugar, porque soy periodista y soy hincha. Y no tengo temor de decir que a veces soy más hincha que periodista. Porque es como una condición que uno tiene, más allá del profesionalismo, que también hay que tener.

Hablemos del Mundial que está a punto de empezar… Es un Mundial bastante controversial que tiene como sede a un país (¿o tres?) donde el fútbol no es popular y que además está en Guerra con uno de los países invitados.

Sí, es un Mundial muy particular. Lo que ocurre es que la FIFA tiene un producto extraordinario para vender. Ya sabemos que hay un Mundial y se para el mundo. Pero esto también ayuda a pensar determinadas situaciones socio culturales. En este caso, de una complejidad especial: los jugadores iraníes todavía no tienen visa para ir a jugar. Es un Mundial en medio de una guerra:  una nación sede está en guerra con otra nación. Se va a jugar a altas temperaturas, en un país al que el fútbol masculino le importa poco. Nos están condicionando el juego. Vamos a un escenario de mucha complejidad. Mas allá de lo fanático que puedes ser del futbol, te saca ganas porque todo esto genera gran incertidumbre.

Pensando entonces en el público lector de tu libro, ¿qué conversaciones e ideas habilita este Mundial?

Para las nuevas generaciones, lo que veo es que hay algo que tiene que ver con la atención. Un partido de fútbol requiere 90 minutos, que pueden ser 100, de atención. Antes se veían esos 90 minutos de corrido. A lo sumo te levantabas en el entre tiempo. Ahora hay muchas pantallas a la vez, historias que van corriendo en paralelo, comentarios, redes. Yo veo a la nueva generación como espectadores con otro ritmo. Ahora a los comentarios se les dice reacción. Yo creo que hay que generar una antireacción, y parar un poco la pelota. Encontrar momentos para pensar, reflexionar. A mí me gusta aprovechar el Mundial para contar historias, sobre todo para contextualizar esas historias. Si vamos a ir a jugar contra Argelia, contar qué es Argelia, su historia. Tratar de dar una mirada más amplia. Y profunda.

¿Y cómo fue escribir para chicas, para chicos o un libro Apto para todo público?

Me puso muy contento todo el proceso de trabajo. Conocí a gente muy valiosa de Iamiqué, que piensa cada detalle. Cada palabra. Que trabaja con talento y responsabilidad para contar lo que tenemos que contar.

Planeta Alejandro Wall

El fútbol fue siempre parte de la vida de Ale Wall. Cuenta que de niño se ponía la camiseta de Racing y salía al patio para jugar partidos imaginarios. Combinaba pases con las paredes y gambeteaba a rivales invisibles mientras relataba sus propios goles. La hinchada, que soñaba subida al limonero del fondo, cantaba sin parar. Y a veces hasta coreaba su nombre.
No pudo ser futbolista profesional, como fantaseaba en aquel momento, pero nunca dejó de jugar. Con el cambio de siglo inició su camino como periodista. Escribió sobre el deporte y todo lo que lo rodea en periódicos, revistas y webs, tanto de la Argentina como del exterior. Es autor de otros siete libros. Y está convencido que contar el fútbol es, también, una manera de jugarlo.
Según escribió en “Nuestro fútbol”, “este libro me lanzó a buscar otros lenguajes y a bucear en nuevas historias. Lo miré como si se tratara de desarmar un reloj: describí las piezas más pequeñas para entender el movimiento completo del deporte más maravilloso del mundo.”