La historieta es un género super potente que, a través del dibujo y los globos de diálogo, que conforman las viñetas, invita a chicas, chicos y grandes a entrar en relatos muy diversos con gran amabilidad. En Japón se llaman manga, en Francia y Bélgica, bande desinée, en Estados Unidos, comic, y, por estas playas, les decimos historietas.
Los personajes y sus aventuras suelen aparecer primero en diarios y revistas, como tiras periódicas, y luego en compilaciones que llegan a las librerías. Desde Mafalda hasta El Eternauta, Argentina tiene una gran tradición en el género y sigue produciendo. Además, el Movimiento Cultural Banda Dibujada, cuyo principal objetivo es reivindicar la lectura, la edición, el rescate y la creación de obras de Historieta para niños, promueve la difusión del género.
De acá, de allá y de todas partes, en estos días, el sector infantil de las librerías tiene un rincón especialmente dedicado a las historietas al que llegan novedades locales y otras del mundo (en traducción). También hay reediciones de clásicos y formatos que rompen el molde del propio género. Vale la pena visitar el espacio historieta para encontrar algunas joyas.
Comic Comiquísimo
El lobo en calzoncillos. Con guion de Wilfrid Lupano y dibujos de Mayana Itoïz

En el bosque profundo el lobo acecha. Dan miedo su mirada y sus colmillos. Sin embargo, florece una sospecha: ¿se puede ser malvado en calzoncillos?
Arriba del bosque, en la colina, vive el lobo. Sus aullidos paralizan de terror a toda la comarca: urracas, chanchitos, conejos, zorrinos, lechuzas, zarigüeyas y todos los vecinos viven con miedo. Y este miedo determinan el modo de vida del pueblo: la gaceta publica noticias sobre el amenazante lobo, hay charlas y entrenamientos para aprender a defenderse, se venden alarmas y trampas, se promocionan avellanas y comidas anti lobo y más. (Sí, el relato tiene un humor absurdo, desopilante). Pero resulta que el susodicho lobo no es ni tan malo ni tan amenazante como todos creen. El tipo tiene sus razones para aullar ante la luna de invierno y, además, si uno se descuida, hasta puede ser solidario con pajaritos maltrechos y otros habitantes. Quizá solamente se trata de escuchar sus razones: quizá solamente se trata de encontrar soluciones simples a problemas angustiantes.
El lobo en calzoncillos es un comic super novedoso, de un humor simple, que invita a mirar el funcionamiento de una sociedad donde conviven ricos y pobres, pequeños y grandes, carnívoros y herbívoros, todos instalados en el diálogo y la búsqueda de armonía. El lobo en calzoncillos no solo quiebra ciertos estereotipos del género – las ilustraciones a doble página se intercalan entre viñetas en versión super libre, los diálogos recurren a la rima y a las metáforas – sino que además trae historias que invitan a reconsiderar los prejuicios y dan voz (y escucha) a personajes enojados y casi siempre silenciados. Historietas divertidísimas para todas las edades que despliegan conflictos de convivencia de una sociedad bien diversa y traen soluciones en las que la imaginación y la solidaridad son claves.
Clásico inoxidable
Asterix , con textos de Fabcaro y dibujos de Didier Conrad

Asterix no solo es la gran obra francesa de la bande dessinée sino que, a esta altura de la historieta, podríamos afirmar que es patrimonio cultural de la humanidad. Las aventuras del rebelde galo llevan más de ¡500 millones de álbumes! vendidos en todo el mundo. El éxito radica en la calidad de sus guiones y dibujos, que combinan sabiamente golpes y caídas payasescas con sátira política, anacronismos y referencias culturales complejas (para los adultos) con escenas simples de mucha ternura. Desde su primera aparición, en 1959, cada salida de una aventura de Asterix es un éxito mundial rotundo. Y, más allá de que sus creadores han fallecido hace un tiempo (el guionista René Goscinny murió en 1977 y Alberto Uderzo, en 2020), los herederos creativos de Asterix siguen produciendo nuevas tiras con los mismos y entrañables personajes.
En estos días, para los nuevos lectores -y para todos, ¡claro! – está en librerías Asterix en Lusitania, una aventura con textos de Fabcaro, dibujos de Didier Conrad y la traducción local de Leopoldo Kulesz que da un matiz muy cercano y actual a los personajes de la pequeña aldea gala.
Asterix se publica en Argentina desde el año 1973. Su primera aventura, Asterix el galo, apareció semanalmente en episodios en la revista Anteojito. Luego se publicó en la revista Siete Días Ilustrados, y la misma editorial Abril publicó desde Argentina los álbumes para toda Latinoamérica en los 70. También se publicó en los 80 en la revista Billiken y luego en AZ Diez en los 90.
Cada álbum de Asterix es independiente de otro. Son aventuras completas y autoconclusivas. La lectura de Asterix no es solo diversión, es también una entrada al conocimiento de la historia antigua por la puerta de la literatura, con mucho humor y un formato super atrapante. Para compartir en familia. ¡Imperdible!
De la ilustración al texto
Dibuja Chanti y escribe Cecilia Blanco
A partir de un ping pong creativo, el dibujante Chianti – autor de Facu y Café con leche y Mayor y menor, entre otras muchas historietas– y la escritora Cecilia Blanco lanzaron al universo de los libros Sobrenatural (Libros del Zorzal). Un álbum donde la ilustración y los textos se conjugan en un juego de original belleza poética. El texto de su primera página cuenta el proceso creativo:

Antes de comenzar, vale una aclaración: Sobrenatural se hizo al revés. Sí, porque en una historia ilustrada, primero es el escritor el que inventa la historia y luego el ilustrador la dibuja. Aquí fue a la inversa. Chanti le enviaba a Cecilia un dibujo que se le había ocurrido, sin darle ninguna explicación, y ella inventaba un microcuento inspirándose en esa ilustración. Este juego creativo duró varios meses, y el resultado les gustó tanto que decidieron convertirlo en libro. Por eso también dejaron una imagen muda al final, para invitar a los lectores a seguir jugando.
¿Qué más agregar? Ah, sí: los dibujos surrealistas a veces, imposibles otras, cómicos o trágicos, disparan microcuentos maravillosos, universos de fronteras insondables. Una experiencia hecha libro para leer, jugar, escribir e imaginar, que son -ya sabemos – lo mismo.

