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Para mirar, tocar, oler, leer y conversar. Libros ilustrados, una inmersión total!

  • Categoría de la entrada:Literatura
  • Tiempo de lectura:10 minutos de lectura

La propuesta de la colección Istmo de la Editorial Fiordo es simple: a través de libros de gran despliegue visual, invita a los más chicos a sumergirse en la lectura de una autora (casi olvidada) de la literatura argentina. Las siete puertas, Teo y la TV y Los dos amigos -de Sara Gallardo – llegan en una cuidada edición para chicas y chicos (adultos, por supuesto) que quieran sumergirse en la lectura. En tiempos de pantallas, emoticones y abundante virtualidad, volver al formato libro es, sin duda, una propuesta disruptiva. A contramano del mundo.

Por Gabrial Baby

Los cuentos para chicos de Sara Gallardo no son tan conocidos como sus obras para adultos. La autora de Enero (1958), Los galgos, los galgos (1968) y Eisejuaz (1971), entre otros, fue la creadora de varios cuentos para chicas y chicos que en estos días la editorial Fiordo -a cargo de la reedición de toda la obra de Gallardo – puso al alcance de ávidos lectores en formato libro ilustrado. Papel de alto gramaje, ilustración de colores plenos, diseño super cuidado: un lujo.

Teo y la TV, Las siete puertas y Los dos amigos dan inicio a la colección Istmo. En tapa dura, con gran despliegue visual a cargo de ilustradores de primera línea, los textos de Sara Gallardo encuentran un nuevo modo de circular. Julia Ariza, editora de Fiordo, responde brevemente a la consulta de Club Planetario:  

¿Por qué eligieron estos textos de Sara para incluirlos en la colección infantil?
Venimos publicando toda la obra de ficción de SG y dentro de esa obra había cuentos infantiles; era muy natural empezar una colección de ilustrados con estos títulos.

¿Cómo fue la selección o curaduría del material?
Teníamos que encontrar ilustradores afines a los textos, en ese proceso nos ayudó Maira Purman, que está llevando la dirección de arte de Istmo, el sello de ilustrados. Vimos el trabajo de varios ilustradores y elegimos a Ana, Chiara y Nico.

¿A qué público apuntan?
Con estos libros, queremos llegar a chicos y chicas de entre 4 y 10 años. Son libros que pueden leer solos los chicos que están empezando a leer, o que pueden generar muy buenos ratos de lectura con alguien que los lea en voz alta.

¿Cómo fue el trabajo de cada ilustrador?
Los ilustradores hicieron sus propias lecturas e interpretaciones. Cada ilustrador puso énfasis en los elementos que le llamaron la atención y que los convocaron.

Los ilustradores leen

Los dos amigos cuenta la historia de la amistad entre un chico y un zorro. La aventura ocurre en los bosques de Bariloche, entre lagos y árboles con pájaros y flores. Un estallido de color se despliega en un formato de 26 x 21 cm (sí: es un libro grandecito…).
La experiencia de lectura es inmersiva: Chiara Armellini, la ilustradora, ha echado mano a una paleta de verdes vibrantes, rojos que atraen la mirada, violetas en contrapunto con el ocre (que por momentos es dorado). Leer los colores se torna un gran plan.
El protagonista de Los dos amigos lleva a su nuevo amigo a la escuela, donde los recibe la directora que en su decir saluda a los futuros “ciudadanos provechosos”. La escuela es un lugar donde aprender, jugar, convivir y crecer con otros, pero el zorro se aburre y se escapa por la ventana. De alguna manera, los amigos se encuentran y la amistad continúa.
Con esta fábula super simple la invitación a leer es irresistible. Para quienes se animan solos, la imprenta mayúscula ayuda un montón. Para quienes aún no leen solos, la experiencia compartida implica detenerse en cada imagen a ver sus detalles, sus contrastes, los modos particularísimos de pintar esa nube o ese árbol. También la expresividad de los personajes – el aburrimiento del zorro en la clase de educación física, por ejemplo, – es un punto donde detenerse a mirar, es decir, a leer, a buscar e imaginar sentidos posibles. ¿Qué vinculo hay entre imagen y relato? ¿qué cuentan las imágenes cuando dejamos de lado el texto? Todos los juegos posibles en el clásico dispositivo que no necesita batería ni wifi.

Las siete puertas es una fábula clásica basada en la repetición de la visita a la tía abuela. Cada jueves, la protagonista-narradora del cuento es llevada por su mamá a tomar el té a casa de la tía abuela Nora. A la niña no le gusta el plan, pero descubre que esa casa “vieja y rara” como su dueña tiene unas puertas misteriosas que irá abriendo para encontrarse con mundos locos, surrealistas, inimaginados. Que pueden ser, quizá, los recuerdos de esa tía. Que pueden ser las ideas alocadas de la niña. Que son, sin duda, la invitación a la conversación, es decir, el ejercicio de la lectura.
En este libro, Ana Sanfelippo despliega una paleta de colores en la que los estridentes rojos, fucsias y naranjas de los mundos irreales contrastan significativamente con los tonos pastel del comedor de la tía. La ilustración cuenta, comenta, subraya o se distancia del texto.  Y hay que mirar con atención: cada jueves algo cambia en el escenario “de la realidad” del salón de té de la tía (el lector/a descubrirá de qué se trata). El final es desopilante, misterioso e inexplicable: de eso también se tratan los cuentos.

Teo y la TV es un clásico cuento fantástico: Los padres de Teo compraron una tevé que ofrece programas de interés para toda la familia. Teo mira sus programas y logra meterse en el paisaje que muestra el aparato. Mediante el recurso de la inmersión en la ficción, el niño vive aventuras de caballos, castillos y helados de colores: Teo se involucra literalmente con lo que ocurre en las ficciones que ofrece la pantalla. Y de eso se trata leer, de involucrarse. Por supuesto que las cosas se complican, porque la TV mezcla caballos y helados de colores con el informativo, entonces hay que repararla y… no vamos a contar el final.
La ilustración simple, sin perspectiva, de personajes planos invita a leer imágenes – para quienes aún no leen textos y, sobre todo, a dibujar, es decir a crear las propias historias. De yapa, el caballo volador remite a otros cuentos: de Las mil y una noches, por ejemplo, o, más cercano, El caballo alado de Silvina Ocampo. Para seguir leyendo.

Todos los libros de Istmo son tapa dura, formato amplio y papel con olor a papel: para respirar hondo y sumergirse en la aventura de leer.


Para novedad, los clásicos

A contramano de las novedades – que mantiene activa la producción editorial y lanza nuevos productos permanentemente- el rescate editorial apunta a poner en circulación autores, estéticas y propuestas super valiosas, que han agotado sus ediciones hace años y por eso casi siempre resultan desconocidas para los lectores del presente (¡y del futuro!). El ejercicio se basa en dos premisas imbatibles: el público se renueva y los clásicos son inoxidables.
Sara Gallardo fue periodista y escritora. Murió muy joven en 1988 y casi no se publicó nada de ella hasta mucho tiempo después. Hace una década aproximadamente, algunas editoriales han ido redescubriendo y republicando su obra narrativa y periodística. Y vale la pena leerla.
A continuación, presentamos fragmentos de una nota publicada en la Revista Bazar en noviembre de 1977, en donde Sara habla de su vida y de su obra (tomada de Los oficios.  Editorial Excursiones, 2018). 

Primer maestro: un parque

Las obras son las mascaras del autor, no su cara oculta ni su retrato. Por eso buscar en las obras lo más entrañable del autor es un error. En mi caso, quien tuvo una influencia fundamental fue un parque, y también el caserón que había en é. (Hoy pertenecen al Opus Dei, en Bella Vista). Partid mi corazón con un cuchillo: no encontraréis veta de los ópalos sin un parque, etc. Aquiles tuvo un centauro por maestro, yo tuve un parque: de allí salió todo lo que de veras sé, no lo que información. Y bien, ese universo, ese parque, apenas aparece de refilón en el final de los galgos y en algún cuento de El país del humo. Es un ejemplo, al pasar, de lo que decía: las obras son las mascaras del autor.

La vocación

La vocación no se insinúa, es una certeza. Cualquier palabra referente a la literatura oída o leída por esa chica que yo era, a los ocho, once años, encontró su recepción, su alojamiento natural. La vocación es así. Ni en sueños ni proyectos: una certeza tranquila. La vocación es uno mismo.

Una familia extravagante

Las extravagancias de mi familia son incontables, y surgen de una idea poética del mundo. Mi tío Luis Gallardo tenía un campo en La Pampa, con una casa en forma de fortín. El programar era salir a encontrar cuentas de collares de indios, flechas, cuevas con pinturas, tumbas. Allí encontré una bayoneta de la conquista del desierto en la boca de una vizcachera. Para dar una idea: mi padre compró su campo porque había muchos bañados, y por lo tanto muchos pájaros; mi tío compro el suyo porque tenia muchos médanos, o sea muchos recuerdos de los indios. Es decir que los dos buscaron, en primer lugar, eso que la gente rechaza: lo que no tiene valor para la cría y el engorde. La pasión gauchesca de papá fue otra viruela: es difícil imaginar a mi hermana – esa mujer tan esplendida- arreando vacas y vadeando ríos a caballo ya pasados los veinte años (…)”.


Planeta Sara Gallardo (Buenos Aires, 1931- 1988)
Publicó las novelas Enero (1958) Pantalones azules (1963), Los galgos, los galgos (1968, ganadora del Premio Municipal), Eisejuaz (1971) y La rosa en el viento (1979). Escribió también literatura para niños y un libro de relatos, El país del humo (1977). Además de como narradora, Gallardo destacó como periodista, y durante años colaboró, entre otras, con la revista Confirmado, así como con el diario La Nación. Los artículos publicados en estos medios aparecen compilados en Macaneos. Las columnas de Confirmado (2016) y Los oficios (2018).

Nicolás Castelo
Nació en Buenos Aires en 1988. Es Licenciado en Enseñanza de las Artes Audiovisuales (UNSAM) y egresado del Posgrado en Ilustración Profesional (UBA). Además, realizó dos Diplomaturas: en Formación Profesional y en Educación Sexual Integral (UNSAM).
Actualmente trabaja como ilustrador independiente, docente de diseño gráfico y coordinando talleres de ilustración. En su tiempo libre juega al tenis de mesa. Su trabajo fue seleccionado en distintos concursos internacionales de Corea del Sur, España, Italia, Bélgica, México, Cuba, Chile y Argentina.

Chiara Armellini
Nació en la provincia de Verona en 1985. Estudió gráfica e ilustración en el ISIA de Urbino y en la Escola Massana de Barcelona. Sus ilustraciones han sido seleccionadas en la Feria del Libro Infantil de Bolonia 2010 y 2012, y en otros importantes concursos de ilustración. Desde hace algunos años realiza talleres creativos para niños en bibliotecas, librerías, museos, escuelas.

Ana Sanfelippo
Nació en Buenos Aires en 1982. Es ilustradora, diseñadora gráfica y tiene una especialización en tipografía. Fue docente de Ilustración y Tipografía durante 14 años. Su trabajo incluye ilustraciones para libros, revistas, patrones y otros productos.